miércoles, 6 de noviembre de 2013

cuento individual


Otro cumpleaños

-Pablo Saúl Cárdenas González-
En un planeta no muy lejano, vivían en comunidad un grupo de “Pigs”, seres redondos sin manos ni pies, solo ojos, boca, orejas y nariz. Una mañana como hoy,  un pig muy pequeño llamado Green cumple años, -¡felicidades Green! Tendrás que despertarte muy temprano para recibir felicitaciones de tus compañeros-. Muy contento espero media hora para que sonara la alarma que indicaba la hora de comenzar  a trabajar, la alarma sonó y todos despertaron lentamente. Comenzaron a salir de la habitación rodeando a Green sin decirle ni una sola palabra. Green decepcionado porque sus amigos no recordaron su cumpleaños salió detrás de ellos y se puso a trabajar.
En el almuerzo todo continuo igual, todos ignorando como todos los días a Green, pero de pronto, el mesero traía un pastel muy grande en su dirección, Green pensó que era para él y que todos se habían acordado de su cumpleaños y comenzó a gritar y bailar, cuando el mesero paso por su lado y llevo el pastel a la otra mesa donde se lo comieron otros pigs que se cooperaron para comprar ese pastel y devorarlo. Muy decepcionado se le quito su apetito y decidió salir a caminar un momento.
Cuando paseaba por las praderas, comenzó a preguntarse -¿no sabrán que hoy es mi cumpleaños?, ¿ya no me quieren hablar?, ¿Por qué no me cantaron las mañanitas?, yo siempre me acuerdo del cumpleaños de todos, soy el primero en felicitarlos, siempre les doy un regalo y me emociona cantarles las mañanitas. Green camino un poco más cuando volvió a decir – puede que no vieron el calendario esta mañana, pero si pegue en el día de hoy un gran pastel y mi foto desde la semana pasada. Creo que no les importo, o solo les importa que les regale cosas, bueno ya no importa-. Camino un poco más y llego a una pequeña conclusión – pues no importa, a mí me encantan los cumpleaños y yo les seguiré regalando cosas, seguiré emocionando igual aunque a ellos no les interese el mío, es mi forma de ser-.
 Después de caminar por un buen rato, escucho la alarma de volver  a sus habitaciones a dormir y comenzó el camino de regreso. Cuando venía casi llegando, el pig que cuidaba las habitaciones lo regaño por llegar después de la hora de dormir; él, muy triste no dijo nada y entró para ir a descansar. Cuando Green entró  a la habitación, le pareció escuchar muy despacio –una, dos, tres ¡sorpresa!- y se prendieron las luces. Green quedó sorprendido porque le tenían  una fiesta sorpresa, todos bailaron, comieron y tomaron refrescos. Green quedo muy contento por la sorpresa y más al ver el gran pastel que se encontraba en la mesa del fondo esperando por él.  Lo cortó, lo probó  y disfruto del momento. Ese día; Green durmió muy a gusto al saber que recordaron su cumpleaños.

lunes, 4 de noviembre de 2013

cuento individual and calaveritas

CALAVERITAS

Quiero un 10
Los tenis entregó,
cuando Cecy lo reprobó,
el alumno Edzon le rogó
pero la maestra lo ignoró,
él decidió buscar venganza
y a la calaca le pidió chanza,
la flaca le puso precio
y el alumno pidió en famsa.

El viejo joven
Alberto no se ha rendido,
De vidas es todo un bandido,
Pues varias décadas lleva,
Y en las salas del cine
El se encuentra escondido
De la muerte bonita
Que ya tiene motivos.







El gran Spectrum
Había una vez, en un océano muy lejano, un pequeño tiburón blanco llamado spectrum. Él era el tiburón más tímido y debilucho de la zona, todos se burlaban de él por ser el más lento. Pero un día, spectrum decidió poner fin a todo eso, y se atrevió a desafiar a los peligrosos calamares para demostrarles a todos que él no era un simple tiburoncito, así que emprendió camino hacia las aguas más profundas, oscuras y temidas del mar para conseguir una prueba de que se había enfrentado a los grandes calamares y llevarla a su casa.
En el camino, primero se encontró con una tortuga marina llamada sabium, porque era una tortuga de avanzada edad, spectrum le pregunto el camino mas rápido para llegar a donde estaban los calamares, y sabium le pregunto que para que necesitaba saber eso, entonces le conto toda la historia de porque quería llegar hasta allá, entonces, el viejo sabium al escuchar las locuras que spectrum quería hacer tan solo para demostrar ser valiente se negó a ayudarlo y le dijo que no era bueno lo que quería hacer.
Spectrum siguió su camino y al poco tiempo se topó con una vaquita de mar, y al igual que a la tortuga le preguntó si conocía un camino rápido para llegar a donde estaba el peligro, aunque la vaquita al escuchar los planes del tiburoncito, se negó a ayudarlo y le dijo que mejor se fuera a su casa, que lo que trataba de hacer seria una tontería para demostrarle a los demás lo que era capaz.
Le dijo que un ser vivo es tan importante y tan especial como cualquier otro, y que no debía de andar haciendo eso solo para demostrar cosas irreales, que lo que debía de hacer era enfrentarse a los abusadores de su zona, decirles que lo dejaran en paz y que por favor lo respetaran porque las personas no se miden por su tamaño o por su peso, sino por el tamaño del corazón de la persona capaz de perdonar.

Spectrum después de escuchar tan sabias palabras, se puso a reflexionar lo importante que es escuchar las ordenes de nuestros viejos y decidió retornarse en camino hacia su casa y al llegar todos le preguntaron qué era lo que había traído para creerle y él les contesto que lo que había traído era mucho más importante que algún rastro de calamar, porque las palabras de los mayores valen más que cualquier cosa y más cuando se trata de cómo saber ganar una batalla sin necesidad de usar las armas. Desde entonces ya nadie volvió a molestar a spectrum y al crecer se convirtió en el tiburón más grande y respetado de todo el océano.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Cuento colaborativo - El campamento de Lazlo


El campamento de Lazlo

Era una vez un hombre llamado Lazlo al cual apodaban chango por su forma de caminar, Lazlo tenía dos amigos Tingo y perro  este último su mascota.

A lazlo le gustaba mucho hacer deporte sobre todo natación pero cerca de donde vivía no había ningún lugar donde pudiera practicarlo. Un día se reunió con Tingo para platicar sobre cómo podían hacer deporte ahí en su localidad.

De repente recordaron que en la escuela organizaban campamentos durante las vacaciones para que los alumnos practicaran algún tipo de deporte durante estas. Así que fueron con el director para preguntarle ¿por qué ya no hacían esas actividades? Y la respuesta del director fue que no tenían los recursos suficientes para atender a todo el alumnado.

Se marcharon muy tristes, la mamá de Tingo los vio y al enterarse del porque estaban ahí planeó juntarse con el resto de las madres de familia para hacer actividades y poder abrir un campamento para sus hijos.

Lazlo estaba muy contento porque su sueño se estaba realizando, con el dinero recaudado abriron un campamento externo de la escuela para que estuviera abierto durante todo el año.

Lazlo, Tingo y todos los niños practicaban deporte a diario por lo que eran unos niños muy sanos y sobre todo muy felices.
Paola Marisela Cortés Jara